| Poco se sabe de la infancia de Rebeca; sólo que llegada su adolescencia, su familia se propuso casarla y ello provocó amargos altercados entre su madrastra y una de sus tías, Rebeca no pudo soportar esto y decidió huir y hacerse monja, en El Convento de Nuestra Señora de la Liberación en Bikfaya, que pertenecía a las religiosas Mariamettes. Su familia la siguió para convencerla de regresar, sin embargo, otra religiosa les informó que la decisión de Rebeca era irrevocable. En este momento ella hizo el propósito de servir a Dios, todos los días de su vida, aun en medio del sufrimiento. |
| Tiempo después la comunidad de las religiosas Mariamettes desapareció, por conflictos políticos. Y Sor Anissa, que tal era su nombre religioso, accedió al monasterio de La Orden Libanesa Maronita, nuevamente como Rebeca, donde vivió hasta el final de sus días. |
| Rebeca fue conocida por su heroísmo, coraje y firmeza. Como religiosa fue ejemplo de su Regla, actuando siempre con dulzura y recogimiento. Cuando todavía gozaba de buena salud, un día en oración, reprochó a Dios : el por qué la tenía abandonada, y no la visitaba con -- alguna enfermedad — dándole así la oportunidad de acompañar a Jesús en su pasión. Dios escuchó su petición y la enfermedad hizo presa de ella, primero con la ceguera y después con la parálisis progresiva. |
| Tuvo que resistir agudísimos dolores, como cuando le hicieron una intervención quirúrgica para remover su ojo derecho, sin anestesia, a esto siguió tal sensibilidad a su vista, que sólo podía estar en un cuarto oscuro para aminorar en algo el dolor. Después sufrió terrible artritis crónica, que eventualmente la desfiguró por completo. En medio del sufrimiento Rebeca jamás se quejó, ni molestó a nadie, únicamente se le oía decir : Para la Gloria de Dios, en comunión con la pasión de Cristo. |
| Antes de su muerte, el cuerpo de Rebeca , se había convertido en un montón de huesos cubiertos de fina piel, incluso las religiosas que la atendían , temían moverla por miedo a que se dislocaran todos sus huesos. |
| Su enfermedad se fue agravando y finalmente murió el 23 de marzo de 1914. Con su último aliento todavía repitió la oración : Jesús y María os doy el corazón y el alma mía. |
| La beata Rebeca se propuso durante toda su vida ir más allá del simple servicio de Dios. La meditación sobre la vida de esta insigne mujer debe mover a todo cristiano a aceptar las dificultades y sufrimientos con mayor resignación, a aceptar la voluntad de Dios y a dar al sufrimiento un valor auténticamente cristiano con el fin de que : " en el terrible combate entre las fuerzas del bien y del mal, cuyo espectáculo se ofrece en nuestro mundo contemporáneo, venza el sufrimiento en unión con la cruz de Cristo." (Salvifici doloris n.31) |
| El ejemplo que ha legado a la humanidad Santa Rebeca, es tal, que la comunidad maronita mundial agradece a Dios por su infinito amor y generosidad, ya que S.S. el Papa Juan Pablo II ha otorgado su beneplácito a la causa de la Beata Rafqa (Rebeca) estableciendo su próxima canonización para el día 10 de junio del presenta año 2001. |