San Nehmatela Alhardini
Monje libanés maronita, maestro espiritual y profesor de teología de San Charbel. Falleció el año 1858 a los 50 años de edad. Fue beatificado por Juan Pablo II el 10 de mayo de 1998 en la Basílica de San Pedro en Roma y canonizado el 16 de mayo de 2004. Su fiesta se celebra el 14 de diciembre.
Nació en el año 1808, bajo el nombre de José, en Hardin, pueblo del monte Líbano.
El ambiente cristiano, en que nació, el ejemplo de sus creyentes padres, la rectitud de sus hermanos, principalmente su hermano Elías (Padre Eliseo) sacerdote que precedió a San Charbel en la ermita de Annaya, hizo que respondiera al llamado del Señor, entrando al Convento de San Antonio Ishaia y toma el nombre de Hermano Nemetala que significa Don de Dios.
Fue ordenado Sacerdote por la imposición de manos del Obispo Simón Zuain, Vicario del Patriarca José Hebaish en el año 1833. reparte su tiempo entre la oración, el trabajo manual, la enseñanza y el servicio de las almas.
Se extendió su fama como "hombre de oración". Rezaba la oración incluso a media noche y de acuerdo a la costumbre del rito maronita cantaba el oficio divino. Su Misa era el centro de toda su vida como religioso.
Sus compañeros decían:"La Misa del Padre Al Hardini nos lleva al cielo". También como hombre de oración y como buen maronita, se distinguió por su adoración al Santísimo Sacramento y su devoción a la Virgen Maria.
Como cualquier monje trabajó en la tierra y en manualidades, principalmente encuadernador de libros. Como lo exige la Constitución de la Orden Libanesa Maronita, se dedica también a enseñar a los niños una amplia cultura religiosa, social y científica.
Luego fue profesor de Teología, siendo uno de sus alumnos San Charbel y se sabe la influencia del Padre Nemetala en la vida de San Charbel sea en los estudios como en el camino de la santidad. Tuvo la virtud de unir la ciencia con la santidad, por ser un monje místico con apertura a lo científico.
A pesar de sus méritos nunca admitió la idea de ser Superior de la Orden. Decía que ni Dios y su Madre querían eso. Cuando le preguntaban como lo sabía, respondía: "La Virgen María me lo dijo". Igual a lo que sucedería con San Charbel, tiempo después, su cuerpo tras su muerte se mantuvo incorrupto, incluso la gente iba a la Iglesia a visitarlo. Con esto empiezan las investigaciones, las que sumadas a las de sus milagros, lo elevan a los Altares. Entre los testimonios de quienes vieron su cuerpo se destaca l del Cura Manzur Auad, ya que el mismo abarca una gran porción de tiempo, desde que era niño hasta que fue abogado de la fe en al causa de la investigación. La primera vez fue a verlo para agradecer el milagro de curarlo de su parálisis infantil.
Siempre vio su cuerpo sano y seco como la primera vez. Los creyentes de toda condición continúan sin cesar hasta nuestros días, sus peregrinaciones a la tumba del "Santo de Kfifen" como lo llaman en el Líbano. Cuando el Patriarca Pablo Masad escuchó la noticia de su muerte, dijo una frase, luego repetida por generaciones:"Dichoso aquel monje que supo aprovechar de su vida religiosa".